Mientras la Comisión pisaba el freno, la industria de la moda rápida aceleró y produjo más que nunca. Cada marca lanza hasta 104 colecciones al año y se producen 5 millones de prendas. Este crecimiento descontrolado empuja al sector hacia el colapso: ya es responsable de casi el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, del 20 % de la contaminación del agua y de un sinfín de violaciones de los derechos humanos [3].
Nuestra movilización ya ha dado resultados. A principios del año pasado, la acción de nuestra comunidad ayudó a implantar en Francia el EcoScore, una etiqueta sobre el impacto ambiental de los productos [4]. También provocó una respuesta directa de la Comisión Europea, que reconoció el impacto de la moda rápida y la ambición de la ley francesa y prometió sacarla adelante.
¿Pero qué ha pasado con esa promesa?
Francia quiere liderar el cambio y que su revolución de la moda rápida se extienda a toda Europa.
Ya hemos logrado incluir este tema en la agenda política. Ahora debemos mantener la presión para que cumplan su compromiso y evitar que este avance se pierda.
Firma ahora para exigir que la Comisión cumpla su promesa, deje de bloquear la ley y permita su avance sin más retrasos.
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