Amigo/amiga, imagina que vas a pagar la compra, acercas la tarjeta y el pago se
rechaza. De repente, no puedes acceder a tu dinero.
Aunque resulte difícil de creer, Europa depende casi por completo de empresas
estadounidenses para los pagos digitales. Una decisión política en ese país puede
limitar el acceso a nuestro dinero de un día para otro [1].
Pero existe una solución: que Europa tenga su propio dinero digital.
El euro digital contaría con el respaldo del banco central y estaría al alcance de
toda la ciudadanía, incluso sin una cuenta bancaria privada. Además, funcionaría
sin interferencias extranjeras. Tras años de preparación, ya hay una propuesta
sólida sobre la mesa.
Por eso, los bancos y las corporaciones tecnológicas han entrado en pánico.
Presionan para debilitar el euro digital y proteger sus beneficios, así como
los intereses de empresas estadounidenses como Mastercard y PayPal.
El Parlamento Europeo, elegido para representarnos, debate ahora esta
propuesta. Este es el momento de que miles de personas unamos fuerzas para
exigir una respuesta clara.
Si no hacemos nada, ganarán los bancos y las grandes tecnológicas. Enviemos
un mensaje claro al Parlamento Europeo: la ciudadanía europea debe
controlar su propio dinero.
¡Firma hoy y exígeles claramente a nuestros y nuestras representantes que
defiendan el euro digital y no cedan ante la banca y las grandes tecnológicas!
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