Amigo/amiga, ¿recuerdas a Gisèle Pelicot [1]?
Durante años, su marido la drogó y la «ofreció» a decenas de hombres que la violaron mientras estaba inconsciente [2].
Al descubrirse la verdad, decidió contarlo públicamente.
Su caso expuso un problema muy grave. Antes de que la justicia la creyera, tuvo que pasar días interminables demostrando que la habían violado. Aportó vídeos, mensajes y testimonios, pero estuvo a punto de no conseguirlo.
La ley sigue exigiendo a las supervivientes que demuestren que se resistieron, en lugar de plantear una pregunta muy simple: ¿estaba ella de acuerdo?
Porque así se sigue definiendo la violación en muchas partes de Europa. Las supervivientes de una violación tienen que demostrar que se resistieron, incluso si estaban drogadas, dormidas o paralizadas. A nadie le importa si querían hacerlo [3].
Pero hace unos días surgió una oportunidad para cambiar esto. Las autoridades quieren actualizar la definición de violación en toda la UE y dejar claro que hace falta un «sí» para que haya consentimiento [4].
Esta oportunidad no durará mucho. Gisèle Pelicot rompió su silencio y ahora nos toca apoyarla. ¡Firma ahora para que el «solo sí es sí» sea una realidad en toda Europa!
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